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  • Esa señora

    Esta bella composición está inspirada en los reclamos airados de una tuitera:

    ¡Maldita sea!

    ¿Quien le da RT a ensayista?

    La verdad no conozco a esa doña,

    ni quiero conocerla,

    pero una vez leí uno de sus posts y me bastó para notar que es creída como un putas.

    Esa señora me ha seguido como tres veces y apenas se da cuenta de que no la voy a seguir, me da UF.

    ¡Gracias a Dios!

    Es una señora que escribe posts,

    es como la Amparo Grisales de Twitter.

    Está acá desde el principio de los tiempos.

  • Los seguidores no son nada porque la escritura lo es todo

    En las redes sociales reina la gran tontería

    La gente quiere muchos seguidores

    Eso les da seguridad.

    Lo que no saben es que los seguidores no son nada y la escritura lo es todo.

    ***

    Los tuiteros que más me importan

    - La gente para la que escribo con toda la pasión que me cabe en las manos-

    - La gente a la que quiero seducir con simples palabritas-

    Es la gente que me tiene bloqueada pero me lee,

    Aquellos seres sensibles que no me siguen pero están leyendo este bello poema.

    ¡Sí!:

    Tú, tú y tú.

    ***

    Hay quien me lee en secreto

    Hay quien me admira y sabe que no lo puede decir.

    ¡Eso me gusta!

    Sentirme como una revista pornográfica en un salón de clase de niños de Grado Séptimo en 1976.

    ***

    Me gusta convertirme en una droga para la gente,

    Desarrollar sentimientos confusos.

    Mi tuitero favorito es una especie de chico bueno en forma de usuario de redes sociales,

    Un niño confundido

    Un pobre ser que no tiene claro si me odia o si me ama,

    Si me teme o si sería capaz de escupirme si se cruzara conmigo en alguna calle,

    Si soy la más simple o la más inteligente.

    La idea de despertar sentimientos extremos me seduce

    No tiene sentido negarlo.

    ____

    Ven, vamos, repitamos con Flaubert, dime si a veces, cuando me lees en secreto te sientes como este pobre muchacho aunque seas hombre o mujer, joven o viejo, culto o ignorante:

    Si alguna vez se enamora de ti un pobre muchacho que te encuentra hermosa, un chico como era yo, tímido, dulce, tembloroso, que te tiene miedo y te busca, te evita y te persigue, sé buena con él, no lo rechaces, dale solamente tu mano a besar; morirá de embriaguez. Pierde tu pañuelo, lo recogerá y dormirá con él; se revolcará encima, llorando.

  • ¿Por qué es emocionante ver el libro de Tefa entre los mejores del año según la revista Semana?

    La revista Semana no es un medio confiable y Luis Fernando Afanador tampoco, a medida que pasa el tiempo el periodismo y la industria editorial son más infames y los lectores son conscientes del juego sucio. Son tontos pero no tanto porque las redes sociales los han ayudado a despertar.

    Medios y periodistas han perdido relevancia, son una página más, un tuitero más. Los blogs y los portales que se perfilan como independientes o “diferentes” se han convertido en la competencia de la prensa oficial y de las verdades que nos imponían antes de que apareciera internet. Ahora hay personas que se conceden el privilegio de dudar.

    Todos sabemos que las noticias y la forma en que se presentan las noticias, las noticias que se presentan, no son noticias sino formas de presentarlas, un espectáculo denigrante que nos hace pensar que el fin del periodismo también ha llegado.

    En medio de toda la miseria que encarna la revista Semana sigue siendo emocionante verse en sus páginas y hoy -14 de diciembre de 2014- Luis Fernando Afanador seleccionó el libro de Tefa, Estefanía Uribe Wolff, como uno de los libros del año no sólo en Colombia o en América Latina sino en La Tierra.

    ¿Por qué es emocionante ver el libro de Tefa entre los mejores del año según la revista Semana?

    1. Porque no forma parte de la rosca inmunda de los intelectuales colombianos que se aman unos a otros y aparecen en todos los eventos dizque culturales: Héctor Abad Faciolince, Ricardo Silva Romero, Daniel Samper Ospina, Vladdo, Alberto Salcedo Ramos, Luis H. Aristizábal, Andrés Hoyos…

    2. Porque Aún no era grande es su primer libro.

    3. Porque no estudió literatura.

    4. Porque no escribe para los lectores ni es complaciente con el público.

    5. Porque escribe muy bien.

    6. Porque no habla en la jerga inmunda de los escritores profesionales.

    7. Porque no tiene cinco proyectos para convertirse en la máquina de escribir libros.

    8. Porque es amiga mía y deseo de todo corazón que su segundo libro sea tan hermoso como el primero.

    Aún no era grande

  • Conversación sobre usuarios comprados en mi cuenta de Twitter

    - Hola
    :)

    – ¿Qué ha habido?

    - ¿Viste que tú sales como si tuvieras muchas cuentas falsas que te siguen?

    – Ah, sí, te hablé de eso el otro día. ¿No te acuerdas?¿Quieres saber por qué?

    – No recuerdo. Sí.
    – Cuando una persona crea la cuenta Twitter le sugiere a quién seguir.
    – Cantantes, actores, deportistas…

    – Tecnología.

    – A mí me sugiera por tecnología.

    – Mira los seguidores de diez huevos que me sigan a mí.

    – Seguirán a otras cuentas similares, casi siempre las mismas.

    – José Carlos Tecno y parque Explora son muy frecuentes.

    - Ah…

    - Qué raro.

    – Me imagino que el sistema asocia tecnología con la palabra Google.

    – No, así funciona.

    – Crea una cuenta, vas a ver que te va a sugerir que sigas a gente “influyente”.

    – Lo deduje mirando a quién siguen los huevitos.

    – No son cuentas falsas sino cuentas nuevas de gente que nunca vuelve o interactúa muy poco.

    – Mira cuántos huevos tienen James Rodríguez, Shakira y Sofía Vergara.

    – Ellos no necesitan comprar seguidores.

    – Uribe y Santos tampoco, ni Caracol y RCN. Las cuentas se mueven solas.

    - Sí, de eso no entiendo mucho.

    – Y cuando te siguen masivamente los huevos Twitter te sugiere que puedes usar tu cuenta para vender algo.

    – ¿Pensaste que estaba comprando seguidores?

    – Es el último rumor: la fea ahora compra seguidores.

    - Jajaja no.

    – ¿Entonces por qué estabas tan intrigado?

    - Porque me pareció una cifra muy alta.

    - Pendejadas

    – Sí, hay gente que tiene muchos seguidores de esa manera pero nadie los conoce.

    – Si sigue como va la cuenta en enero me seguirán 32 mil.

    – Hay mucha gente sufriendo por eso. Y es una gran estupidez, como todo en la vida.

    - Pues sí.

    – Ya terminamos de pintar. Por fin. Qué tragedia.

    - Jajaja

    :)

  • Usted la hermana fea de todos nosotros. Bueno, la hermana que parece hombre

    A una mujer fea de verdad nadie le dice fea, por pura compasión. Se le dice fea a una mujer que “no es tan fea”, en eso estamos todos de acuerdo. No tiene sentido decirle ciego a un ciego, sordo a un sordo o enano a un enano.

    Si la mujer además de ser fea es “poco femenina” y hace pensar en un hombre porque escribe como un hombre, entonces esa mujer sabe escribir, porque no escribe como una estúpida.

    La fuerza del estilo no es cosa de mujeres sino de hombres y si una mujer escribe bien nos cuesta trabajo creer que quien escribe es una mujer poco femenina que, como si fuera poco, es fea y parece un hombre: un hombre feo de 44 años. ¡La mujer más fea del universo entero!

    ¿Qué sentido tiene decirle fea a una mujer común de 44 años como yo? ¡44 años!

    ¿Qué relevancia tiene la belleza en una mujer de 44 años que pasa el día entero en su casa y cuando sale quiere pasar desapercibida porque no quiere formar parte del comercio de la carne porque le produce mucho asco?

    Cada vez que alguien se refiere a mí como la fea pienso en Betty la fea y en por qué esa novela fue tan exitosa.

    Cada vez que me dicen que parezco un hombre pienso que es una “ofensa” todavía más estúpida que llamarme la fea.

  • Chicas cerdas machistas en español colombiano

    Para escribir este post leí Chicas cerdas machistas. La lucha feminista como idealismo en el siglo XXI y tres reseñas: la de la revista Diners, por Ángela Cruz; la de Estefanía Zárate Angarita / Especial para El Espectador y la de la revista Fucsia, una pequeña nota sin autor.

    Para sorpresa mía la reseña más justa es la de la revista Fucsia y la más lamentable la escrita por la invitada especial para El Espectador. Ella no escribe en español, lo balbucea.

    Ángela Cruz es @angelaperversa en Twitter y nos queda claro que contactó a otras dos tuiteras: @Virginia_Mayer y @catalinapordios para alimentar su reseña crítica. No menciona la amistad con las autoras pero es evidente que las quiere presentar como Instituciones en el Movimiento Feminista Colombiano.

    Virginia y Catalina son dos de las traductoras de libro y son también chicas SoHo. Las dos han posado y han colaborado con textos dignos de chicas cerdas machistas para la revista procaz colombiana por excelencia, la versión criolla del modelo gringo, lo que denuncia Ariel Levy en su libro.

    Dice Ángela Cruz en la revista Diners:

    “A través de los ejemplos planteados, Chicas cerdas machistas: la lucha feminista como idealismo en el siglo XXI —como se tradujo al español— está pensando nuevas maneras de ser mujer “sin que sean una copia o una reacción a lo que se ha construido como masculino”, dice Catalina Ruiz-Navarro, periodista colombiana, quien participó en la traducción de la obra. “Creo que cuando eso se pierde de vista el entretenimiento y la publicidad empiezan a usar, para venderte cosas, fórmulas que parecen abogar por la liberación y los derechos de la mujer cuando en realidad son los mismos modelos de opresión disfrazados”, agrega”.

    Con el aporte de Catalina Ruiz-Navarro nos queda claro que su español no es muy fluido y la pregunta es obvia: ¿una persona que no conoce el español puede traducir un libro sin que su mala lengua contamine la obra original? Sí, claro, hay varias palabras de la oralidad de la calle que aparecen en la traducción colombiana, el ejemplo más lamentable es chévere. Chévere no es nada, es una palabra vacía, sin sentido. ¿El libro es chévere? ¿A las autoras les parece chévere que las hayan invitado a ser las traductoras?

    Ahora la voz de Virginia Mayer, invitada especial de Ángela Cruz:

    “En el país del Sagrado Corazón es común tragar entero, como en cualquier país que se declare laico pero reine en él la ley de la Iglesia Católica. Es bueno que se escriban libros que sin satanizar a personas como Miley Cyrus, le recuerden a la sociedad que la idea original del feminismo no era perder el amor propio emulando a las trabajadoras sexuales”, declara al respecto la periodista Virginia Mayer”.

    Y continúa con un fragmento resaltado por mí -para que riamos juntos- del Aparato Teórico de nuestras feministas colombianas:

    “Según Mayer, su experiencia al traducir parte de esta obra fue transformadora: “Luego de leer a Levy me descubrí feminista. Esa traducción se hizo al tiempo que Miley Cyrus comenzaba a mostrarle la vagina al mundo y yo estaba indignada. El libro de Levy le puso teoría a lo que sentía y ahora me declaro feminista contemporánea. Me identifiqué mucho con todo lo que dice, me vi a mí misma en sus palabras y ahora esa es mi bandera”. Por su parte, Ruiz-Navarro agrega: “Me parece muy importante que este tipo de reflexiones lleguen a Colombia y al español para empezar a abrirle campo a la que es tal vez la lucha más esencial del feminismo”.

    Ahora veamos la reseña de Estefanía Zárate Angarita / Especial para El Espectador. Como advertí al comienzo la autora no escribe en español sino lo balcucea. Veamos:

    “Puedo apostar a que fue un gran reto traer a nuestra lengua los seis ensayos que conforman el libro, porque están llenos de conceptos propios de la cultura pop, que es tan anglo, pero que ya nos toca a los latinoamericanos con fuerza irreversible”.

    Ahora el chiste con fragmento resaltado para que riamos de nuevo:

    Para superar el reto, Rey Naranjo contactó a mujeres periodistas y escritoras, reconocidas en el medio por su postura antisexista y sus plumas irreverentes: Catalina Ruiz-Navarro, Virginia Mayer, Amalia Andrade, Dominique Rodríguez Dalvard y Daniela Serrano.

    No sé quienes son Amalia Andrade, Dominique Rodríguez ni Daniela Serrano, pero el hecho de que aparezcan en la lista después de Virginia y Catalina nos da una idea vaga de lo bien que escriben y de sus ideas sobre feminismo del siglo XXI. Deben ser una completa nulidad.

    Conclusión: después de haber leído el libro sólo puedo decir que el feminismo colombiano pasa por una crisis peor que la política y que las reseñas críticas que publican en medios supuestamente respetables están en el mismo nivel del feminismo colombiano.

    ¿Para reír o para llorar?

    chicas cerdas machistas

  • Contra la amistad

    Desde hace más o menos cinco años siento que no tengo amigos, conozco a mucha gente, me relaciono con algunas personas graciosas, me divierto conversando con ellas, pero ninguna de esas amistades me entusiasma como me entusiasmaban mis amigos del pasado, los de la lejana juventud. ¿Será la edad? ¿Será el estado civil? ¿Será la pereza de ver cómo todo comienzo termina convertido en nada?

    Lo más bello de la vida es el entusiasmo y me entusiasma caminar sola, reírme con Andrés viendo bobear a la gente o masajearme los pies con mucho cariño mientras pienso que ahora no tengo amigos.

    No tengo los amigos que me gustan: amigos amados con los que se comparten los mejores momentos durante años, durante más de diez años. Hasta que parezcan mis hermanos aunque sean sólo amigos.

    Me gustan las amistades largas que se parecen al amor por la emoción que se le concede a cada encuentro, las que se acaban de forma abrupta pero me dejan un bonito recuerdo. Llevo más de cinco años sin vivir esa experiencia, el entusiasmo no me dura más de dos o tres años y ese es apenas el comienzo de la amistad ideal para una persona seria y sensible como yo. Prefiero querer como loca a una persona que tener veinte amigos bobos.

    Hace veinte años valoraba más la amistad que el amor, pasaba horas pensando en la plenitud vivida con las dos o tres personas que me hacían sentir dichosa de la vida. Ahora no, ahora prefiero quedarme todo el día en la casa viendo pasar el tiempo, perdida como si no me importara nada. Lo peor de todo es que me gusta.

    Me entusiasmaba cuando recordaba cómo quería a esas personas que me daban tanta felicidad. Ahora no. Todo se acabó, el sentimiento llamado amistad está negado para mí.

  • Yo, un cáncer social. Dedicado a @CamiloRpo (un tuitero influyente)

    La semana pasada sin saber cómo y sin saber por qué terminé revisando los tuits de @CamiloRpo y no salía de mi asombro cuando descubrí que era muy popular (muy faveado), uno de esos tuiteros famosos felices hablando de sí mismos y de sus maravilloso tuits en los medios, Camilo compartía con orgullo ese día una entrevista que le habían hecho en El Colombiano. Leí la bendita entrevista y me encontré con un “artista” de los tuits convencido de su propia valía, seguro de que tanta popularidad se debe a su inteligencia deslumbrante, a su creatividad, a su innegable sentido del humor.

    A continuación una pequeña muestra de las obras en 140 caracteres de nuestro maestro del tuit:

    - ¿Esa gente que se la pasa cambiando de estado en Facebook qué se cree? ¿Un pokemon?

    - ¿Cómo es posible que crean que la libertad existe sabiendo que mañana toca madrugar?

    - Esta hora parece un punto y aparte.

    - Esa amargura no se cura con dulce, gordita.

    - Muy difícil y aburrido intentar agradar a todos. Muy difícil y aburrido dejar de ser uno mismo.

    - El silencio de sábado por la mañana es un placer que combina perfecto con una buena lectura.

    - Nada peor que querer algo que uno no debe querer.

    Como el lector lo podrá notar, son frases hechas a la medida del idiota promedio, frases para aplaudir en el país de la ignorancia, en el reino de la estupidez llamado Colombia.

    Ese día escribí seis o siete tuits sobre Camilo (parece que ese es su nombre) y anoche, como quien ataca al peor de los males, nuestro poeta lanzó esta bala de largo alcance y 17 admiradores suyos apoyaron la Causa:

    “Ya va siendo hora de reportar por acoso a @ensayista. ¡Qué cáncer social esa mujer!”.

    ***

    Oh, no. ¡Dios!

    De nuevo apareció un líder de opinión invitando a la jauría a deshacerse de mí, el peor de los males.

    Lo asombroso de la invitación a la censura es que se haya referido a mí como cáncer social y que haya usado la palabra acoso:

    Una señora que escribe tuits y posts denunciando a gente estúpida como yo es un peligro para la sociedad porque acosa a las mentes brillantes de este bello país.

    ¿Ese es el mensaje que Camilo le envió a sus admiradores?

    ___

    Comencemos por el principio:

    ¿Qué es cáncer social?

    No es una pregunta fácil de responder, pero, si nos fijamos bien, pensar en una persona como cáncer social es concederle el poder de institución al estilo de la iglesia, la familia, el estado, la escuela, la televisión, la publicidad, la corrupción, la envidia, la mentira…

    Cuando Camilo se refiere a mí -una pobre señora que apenas sabe leer y escribir- como cáncer social y hace un llamado urgente para censurarlo porque siente que se constituye en un peligro porque acosa, entonces sólo puedo pensar que a los ojos de este tuitero ostento un poder del que no soy consciente.

    ¿Soy yo un cáncer social?

    Queda abierto el debate.

    ensayista

  • ¿Por qué las feministas también son animales? Dedicado a Catalina Ruiz-Navarro y Carolina Sanín

    Cuando una mujer ve a una perra, a una gata o a una burra extasiada frente a sus bebés recién nacidos queda maravillada ante la pasión de esas madres para hacerse cargo de sus crías, para amarlas con amor incondicional, desinteresado, gratuito… como sólo una madre puede amar a sus hijos.

    Lo que la señora no sabe es que ella es hermana de la burra, la rata y la cerda porque son mamíferos, animales que se reproducen gracias al intercambio genético de una hembra y un macho a través del apareamiento, que las señoras llaman de forma “romántica” – para olvidar que son animales- Hacer el amor.

    Hacer el amor como Dios manda para que dentro de nueve meses nazca un bebé gordo y llorón al que llamaremos El milagro de la vida.

    ¿Milagro de la vida?

    Pero si somos siete mil millones de seres humanos. Una especie de virus que se inventó el amor para justificar la reproducción irracional y despiadada que vulnera los derechos fundamentales de las demás especies. Hombres y mujeres son responsables de semejante acto irracional. Hombres y mujeres participan del crimen de seres vivos mucho más hermosos y discretos que los hombres y las mujeres.

    Si el milagro de la vida es varón será recibido como un rey, si es una niña será recibida con desprecio, lástima y consideración porque esa pobre criatura no sabe que llegó a una sociedad patriarcal y falocéntrica, piensa la madre feminista de la hipotética recién nacida que sólo ha leído libros de Ciencias Humanas y no sabe que también existe la biología, la genética y la neuorociencia y que cuando se aborda la vida desde estas perspectivas la hembra no sale muy bien librada porque la naturaleza no es precisamente feminista, a la naturaleza no le interesa la felicidad humana ni la liberación de la mujer, sólo le interesa crear estrategias para conservar especies.

    Las feministas no saben que entre las hembras en general la mujer es una de las que mejor ha desarrollado armas para seleccionar al macho y para ejercer control sobre él. El cuerpo de la mujer es una trampa exquisita para seducir al pobre hombre presa del deseo y la pasión loca. ¡Por eso somos siete mil millones de milagros de la vida!

    La feminista militante educará a su hija para que sea una mujer emancipada como ella, pero cuando la niña descubra que tiene tetas, culo, cintura, cadera, piel, voz y naturaleza de mujer descubrirá, sin saberlo, que es una máquina de seducción y correrá a buscar a su macho para reproducirse como todas las demás, como el animal más irresponsable de la tierra.

    Deseará ser modelo SoHo como Catalina Ruiz-Navarro o verá maltrato a las pobres criaturas llamadas mujeres en los detalles más insignificantes, como Carolina Sanín.

    Es difícil encontrar feministas en un rango de edad entre los 12 y los 20 años, esa es la edad de la reproducción y el animal joven no racionaliza la naturaleza de su deseo, sólo busca, como cualquier gata o perra en celo, a lo que ella llamará El amor de su vida para hacer el amor, pero todos sabemos que esos bellos sentimientos, esas búsquedas metafísicas son máscaras que la criatura inventa para no sentirse hermana en el deseo de la rata o de la gata.

    Cuando el hombre ve a la mujer como un objeto, cuando la mira con deseo y babea como un perro porque quiere compartir sus genes con ella también se convierte en objeto, en objeto del deseo, no es más objeto la mujer que el hombre porque ella sea la deseada y él el deseoso, es la naturaleza manifestándose en ellos.

    Feministas fanáticas: los hombres también sufren, los hombres también son tratados como objetos. ¿Quién defenderá a James y a Falcao? ¿No se dan cuenta de que esos dos pobres hombres son tratados como putas y son mucho más rentables que una puta?

    Esta historia continuará….

  • Autoentrevista al estilo Tómbola de la revista Cromos

    ¿Cuánto dura un rato feliz?

    La palabra rato es una palabra fea, es más hermoso pensar en instantes.

    Una canción que le levante el ánimo.

    Ninguna.

    Una motivación para dejar la cama un lunes.

    No tengo nada en contra de los lunes.

    ¿A qué edad regresaría?

    Nunca me he ido.

    Su mayor acierto en un escenario.

    Callar a la gente con la mirada.

    Lo mejor de ser irreverente.

    No aspirar a serlo.

    Un libro de autoayuda para recomendar.

    La primera parte de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.

    Un espacio para esconderse y olvidarse de todo.

    No necesito esconderme ni olvidarme de nada.

    ¿A quién sueña conocer?

    A nadie.

    Un tuit para sus enemigos.

    No tengo enemigos.

    ¿Qué está sobrevalorado en la sociedad?

    Los seguidores en una cuenta de Twitter.

    Un plan para distraer la cabeza.

    Mirar por la ventana.

    Un remedio para combatir la tristeza.

    Caminar.

    ¿Qué momento de su vida borraría?

    Ninguno.

    Su mayor embarrada.

    Ninguna.

    ¿Cuándo fue la última vez que lloró de felicidad?

    No suelo llorar de felicidad.

    ¿A quién ha hecho feliz?

    A toda la gente que me conoce.

    ¿Qué la entristece?

    Las preguntas estúpidas.

    ¿Cómo le gustaría que la recuerden?

    Como una persona que pasó la mayor parte de su vida descansando.

    Una pelea.

    La del Bolo y el Gringo. Es muy buena esa pelea.

    ¿Qué es la felicidad?

    No hacer nada pero hacerlo a conciencia.

    ¿Qué la mantiene alerta?

    Mi cerebro.

    ¿Cuál ha sido la peor crítica que le han hecho?

    Que sigo a muy poca gente en Twitter.

    ¿Qué le saca la piedra?

    La expresión que usted acaba de pronunciar. Y es dizque periodista.

    ¿Qué la aburre?

    Una conversación de más de tres personas.

    ¿Qué la entretiene?

    No soy una persona a la que haya que entretener.

    ¿En qué es aprendiz?

    En nada.

    ¿Qué cambiaría de usted?

    Nada.

    Una deuda.

    No tengo deudas.

    Un sueño recurrente.

    No suelo soñar.

    Lo positivo de morirse un día de estos.

    Esa no es una pregunta inteligente.

    Una palabra que la defina.

    Dulzura.

    Lo peor de ser irreverente.

    Que tanta gente en Colombia crea que lo es cuando en realidad son imbéciles.

    De todas sus opiniones, ¿con cuál se queda?

    Con todas.

    Un compañero inseparable.

    La ropa.

    ¿Adónde van a parar los secretos?

    No tengo secretos.

    ¿El secreto para reinventarse?

    Esa pregunta se la debes hacer a Madonna.

    ¿Qué la desvela?

    Nada.

    ¿Un episodio que no repetiría?

    Volver a estudiar.

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