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  • ¿Cómo se suspende una cuenta con 37.000 seguidores en Twitter?

    A medida que va pasando el tiempo voy recibiendo más información sobre la suspensión de mi cuenta en Twitter llamada @ensayista. El último dato preciso fue que una persona organizó a los censores vía DM (mensajes privados) y que todos ellos -como buenos borregos- siguieron las instrucciones del líder de la manada.

    ¿Quién fue? ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué nadie denunció la convocatoria como un atentado a la libertad de expresión? ¿Por qué entre todos los que reportaron la cuenta ninguno dudó en el momento de hacerlo? ¿Por qué ninguno de los que lo hizo muestra la más mínima señal de arrepentimiento? ¿Por qué los “enemigos” de Ensayista se han convertido en una especie de secta que parece estar dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias?

    Para comenzar digamos que nos encontramos ante un ejemplo que constata lo descubierto por Milgram. La suspensión de mi cuenta se halla enmarcada dentro de un fenómeno muy propio de nuestro tiempo, es un fenómeno de masas virtual:

    En 1961, cuando Stanley Milgram todavía era profesor auxiliar de la universidad de Yale, puso un anuncio en el New Haven Registrer, de Connecticut, invitando a los lectores a participar en un estudio científico sobre la memoria. Se dijo a los participantes que se centraría en el efecto del castigo sobre el aprendizaje, y les dejaron en una sala para que observaran a un hombre que tenía colocados electrodos que -según se aseguró a los participantes- le daban descargas eléctricas dolorosas. Luego se dijo a las personas reclutadas que leyeran una lista de asociaciones de palabras y que dieran al alumno una descarga eléctrica cuando cometieran errores, usando una consola con interrupciones que iban de 15 a 450 voltios indicado como “XXX”.

    Aunque estaban separados por una pared, los participantes podían oír al alumno y sus gritos de dolor cuando recibía las descargas eléctricas después de cada error. A medida que aumentaba su agonía, muchos de los participantes protestaron, solo para que el científico encargado les dijera que podían continuar. Y el 65% de ellos lo hicieron hasta llegar a “XXX”, momento en el cual los gritos habían dado paso a un ominoso silencio.

    Solo cuando el experimento terminó se dijo a los participantes la verdad: que el alumno no era más que un actor y que no le habían hecho daño en absoluto. Milgram había demostrado que se podía persuadir a la gente corriente, desde amas de casa hasta ingenieros, para que abusaran de un perfecto extraño hasta llegar a matarlo, si creían que podían pasar esta responsabilidad a quienes tienen autoridad. En la década de 1960 se consideró que el experimento de Milgram aclaraba, de manera escalofriante, las acciones de los nazis. Como demuestra el reciente escándalo sobre el tratamiento dado a los prisioneros iraquíes, el experimento de Milgram no ha perdido ni un ápice de su relevancia. (Mattheus: 2007: 30).

    La historia de la humanidad está marcada por el linchamiento a las mentes brillantes por parte de masas organizadas por un líder o por una autoridad política o religiosa que lo quieren silenciar: Sócrates, Jesús y Galileo son tres casos emblemáticos. Con ellos también se aplicó la sentencia tuitera que dice: Se calla o la callamos.

    No quiero ponerme en el papel de las grandes mentes de todos los tiempos que han sido torturadas, asesinadas, desaparecidas, encarceladas sólo porque opinaron sin miedo sobre temas que no querían ser aceptados por sus contemporáneos, pero que luego se revelaron como grandes verdades. No quiero ponerme en el papel de mártir o de heroína pero tanta atención dedicada a mí, tantos deseos de parte de los líderes y de sus súbditos de callarme como sea, me ponen a dudar sobre si lo que escribo es tan peligroso como para que actúen conmigo como actuaron en contra de las mentes más brillantes de todos los tiempos, los grandes rebeldes o los grandes reveladores. No sé si ponerme al lado de Flaubert, Baudelaire, Sade y Galileo o si me gusta más sentirme hermana de Jesús y de Buda.

    Si observamos la censura ejercida sobre mí a la luz de la argumentación escrita es evidente que mis agresores llevan todas las de perder. Veamos:

    Argumentación y persuasión

    Conmigo se ha ejercido siempre la persuasión:

    La persuasión es un acto discursivo intencional encaminado a lograr una acción o una determinada línea de conducta en un destinatario apelando más a sus emociones, deseos, temores, prejuicios y todo lo relacionado con el mundo de los afectos más que con el raciocinio. Al persuasor sólo le interesa lo que el persuadido haga o no haga y no lo que sienta o piense. (Díaz: 2002: 2).

    ¿Qué es lo que quieren que haga quienes me censuran? Que me calle.

    ¿Por qué quieren que me calle? Porque escribo en este blog y en mi cuenta de Twitter textos que no les gustan. No me responden con otro texto sino con la suspensión de la cuenta.

    ¿Cuáles estrategias persuasivas han utilizado mi censores para buscar que no escriba más?

    – Coacción o coerción: acto realizado por un individuo o un grupo con el fin de obligar a alguien a que diga algo o ejecute una acción que no quiere. Ejemplo: la suspensión de mi cuenta de Twitter.

    – Apelando a las emociones: Se logra explotando los afectos, emociones, deseos, temores de quien se intenta persuadir. Ejemplo: me dicen -para insultarme y “debilitarme”: fea, vieja, bruta, sola, necesitada de afecto, a usted nadie la lee, suicida…

    – Profiriendo amenazas. Ejemplo: He recibido amenazas de muerte desde 2010.

    – Apelando a la mentira y el engaño. Ejemplo: cuando me cerraron la cuenta en 2010 inventaron que yo misma lo había hecho, para llamar la atención.

    – Apelando a la identificación con el grupo: consiste en demandar la actitud de alguien que no se comporta o piensa de acuerdo con los patrones establecidos y aceptados por un grupo social.

    – Mediante estribillos lingüísticos: consiste en utilizar un léxico recargado con connotaciones emocionales. Ejemplo: Esa señora, la loca Elsy, La loca de los ensayos, La señora que ensaya.

    La estrategia persuasiva más clara que identifica al grupo cada vez más numeroso de tuiteros que me quieren callar es la desindividualización:

    Un líder (el tuitero mayor, el más ofendido, el que ha asumido el poder, la voz de mando, la Autoridad Tuitera) adoctrina a un grupo numeroso de individuos (todos aquellos que reportaron la cuenta @ensayista) para que piensen como grupo, no como individuos, y sientan que ejercen el poder por mayoría numérica, no porque haya una razón de peso para reportar la cuenta.

    La estrategia persuasiva llamada desindividualización es muy utilizada en las sectas religiosas, en los grupos terroristas, en algunos sistemas de opresión y ahora descubrimos maravillados que también se usa en Twitter Colombia. “Sus integrantes pueden llegar al extremo de justificar cualquier delito que realice el grupo por grave que sea. Para ellos, siempre habrá una justificación, incluso cuando el grupo realiza acciones que perjudican a toda una comunidad o a alguien en particular”. (Dìaz. 2002: 4).

    ¿Qué es argumentación?

    Es una forma de convencer o de lograr una adhesión de un determinado auditorio, pero apoyándose más que todo en criterios racionales. Por eso argumentar es mucho más difícil que persuadir cuando se intenta convencer a un auditorio exigente. Con la argumentación se busca fundamentalmente un convencimiento, una aceptación de una forma de interpretar un hecho o una situación, y no propiamente la manipulación para realizar una acción. Por esta razón la argumentación no puede ser coercitiva. Mientras la persuasión apunta a las emociones del destinatario, la argumentación apunta a su raciocinio. (Díaz: 2002: 5).

    Bibliografía:

    Dìaz, Alvaro. La argumentación escrita. Medellín: Universidad de Antioquia. 2002.

    Matthews, Robert. 25 grandes ideas. La ciencia que está cambiando nuestro mundo. Madrid. Espasa: 2007.

  • Mis poemas tardíos

    Poema número 1

    A ella

    Ella es una mujer fantástica

    Casi la mejor de todas

    No sabe si me ama o si me odia

    Y debe estar leyendo esta composición ahora

    Para luego decir con voz queda:

    ¡Eso no es poesía!

    ¡Ella no es escritora!

    ¡Ella no ha publicado ningún libro!

    ¡Los que la leen a ella son mucho peores que ella!

    ***

    Poema número 2

    A él

    Él es el hombre perfecto

    Y no lo digo porque esté enamorada

    Sino porque soy muy inteligente

    Y no puedo estar equivocada.

    ***

    Poema número 3

    A la luna

    La luna se asoma por mi ventana

    Yo la miro entre turbada y confundida

    y le digo: ¡Hola!

    Ella no me responde porque no tiene boca.

    No me mira porque no tiene ojos.

    No sabe que existo porque no piensa.

    Y si pensara no pensaría en mí

    ¡Oh!

    ¡Cómo llora mi alma porque la luna no se fija en mí!

    La luna es un enorme meteorito

    Hace mucho tiempo colisionó sobre la superficie de la Tierra

    La Tierra es un planeta.

    Aquí vivimos tú y yo.

    Si me lees es porque naciste en la Tierra como yo.

    Debido al impacto grandes fragmentos salieron proyectados hacia el espacio.

    Esos restos giraron alrededor de la Tierra y lentamente pasaron a ocupar una misma órbita

    Formando un único anillo alrededor del planeta.

    Después se condensaron y adoptaron forma de esfera.

    ¡Así nació la Luna!

    No me lo dijo el corazón

    No me lo reveló mi hada en un sueño.

    ¡No!

    Lo leí en un libro de divulgación científica

    Ay.

    Con el paso del tiempo la Luna se fue alejando progresivamente de la Tierra hasta ocupar su posición actual

    Parece redonda pero no lo es.

    Es más bien una piedra sin gracia

    Pero como soy poeta

    Yo la veo hermosa desde mi ventana

    Aunque ella jamás se percate de mi existencia.

  • Carta abierta a los amigos de mis hermanos y a los amigos de mis sobrinos

    Gracias a la suspensión de la cuenta de Twitter @ensayista (debido a que fue reportada de forma masiva entre el lunes y el martes de la semana pasada según acuerdo definido por un líder a quien no le simpatizo y no me quiere ver escribiendo allá pero probablemente me lee aquí y deja comentarios desobligantes en algunas entradas), gracias a que cientos de personas decidieron ejercer la censura sobre mí, supe que me lee más gente de la que imaginaba y que muchos de esos lectores fieles y anónimos están dispuestos a ayudarme de alguna manera.

    Me han hecho sentir como una noble damnificada.

    Gracias a esa lamentable experiencia -la suspensión de mi cuenta de Twitter- vi cumplirse de manera palpable la frase popular que dice No hay mal que por bien no venga. La cuenta fue suspendida pero he recibido el apoyo y el afecto de muchas personas sobre las que no sabía nada. Apareció, por ejemplo, un compañero de bachillerato de uno de mis hermanos menores. El me lee en Twitter y leyéndome llegó a pensar si no sería yo la hermana de uno de sus compañeros de clase del lejano 1999. Gracias a sus conversaciones con mi hermano sobre las conversaciones que yo tenía con él en la casa y que luego él compartía entusiasmado con sus compañeros de colegio, el actual lector tuitero de esta pobre señora pensó si no podría ser la hermana de él, me dijo el nombre de mi hermano y, claro que sí, soy yo. Su compañero de clase recuerda esas conversaciones, recuerda y aprecia todavía a mi hermano aunque lleva muchos años sin verlo y me aprecia un poco a mí gracias a la admiración que mi hermano manifestaba ante sus compañeros cuando era un joven estudiante de bachillerato. Él y yo, el amigo de la juventud de mi hermano, terminamos hablando a través de mensajes privados -precisamente en Twitter- con mi nueva cuenta @ennsayista sobre esa bonita coincidencia.. Eran conversaciones sobre libros, claro, los mismos libros de que los suelo hablar en mi cuenta de Twitter. ¿No es eso hermoso y conmovedor?

    Mi vida no está hecha de tragedias, pero este triste incidente -la suspensión de la cuenta de Twitter- me llevó a comprometerme más con la gente que me lee y confía en lo que escribo. Mis enemigos -si es cierto que tengo enemigos- me hicieron ver que también hay mucha gente que disfruta con lo que escribo y no creen que sea tan peligrosa como algunas personas pretenden creer que soy. Yo me veo como una persona más bien inofensiva.

    Esas personas nobles, el amigo de mi hermano, por ejemplo, me han pedido que no me deje callar, que siga escribiendo en Twitter con otra cuenta, consideran que no voy por ahí dañando vidas sino desinflando egos, eso me han dicho varias personas de diferentes formas y es reconfortante saber que interpretan de ese modo la valoración que he hecho de algunos personajes públicos, escritores, periodistas, expertos en social media y emprendedores colombianos en la red en un tono que puede molestar a algunos, ilustrar a otros y divertir a muchos.

  • Carta abierta a mis enemigos

    A medida que pasa el tiempo más persona me dicen que tengo muchos enemigos, enemigos poderosos y peligrosos. No hay enemigos no peligrosos me acaban de decir. Me piden que me cuide, que camine con cautela, que vea por dónde voy y con quién hablo y yo no entiendo nada de lo que me dicen. Ustedes -quienes se hacen llamar mis enemigos- me confunden, me hacen sentir importante, como si fuera un político de izquierda o una periodista que investiga y divulga casos de corrupción.

    Me paro ante el espejo, veo mi cara desabrida, mi porte de gente sin gracia y me cuesta trabajo creer que alguien como yo, una persona sin atributos, una mujer tan insignificante, una señora tan simple que no merece ni la mirada de un perro de la calle, tenga enemigos poderosos que no descansarán hasta darme el castigo que me merezco.

    Querido enemigo: no entiendo por qué estás tan ofendido. Si yo pudiera saber el motivo de tu ira y tu dolor haría lo que fuera por hacerla más soportable, porque sé que el sufrimiento no sirve para nada y no enaltece a nadie.

    ¿Qué es lo que tanto te molesta?

    ¿Es mi forma de escribir?

    No hago nada más que escribir y ni siquiera soy escritora, no he publicado nada, no existo en las librerías ni en las bibliotecas. Sólo escribo aquí. No me hagas sentir importante, no me hagas creer que un mísero blog lleno de publicidad que le reporta ganancias al dueño del dominio -uno entre cientos de millones- es importante para ti y que por leer las tonterías que se me van ocurriendo mientras transcurren las horas muertas de mi mísero ocio tú decidiste ponerme la etiqueta de tu enemigo y a medida que pasa el tiempo tu ira se incrementa más y deseas una muerte lenta y dolorosa para mí.

    No es elegante pensar en una señora pobre, vieja, fea, sola, indefensa, residente de barrio popular, usuaria del Transmilenio y el SITP como tu objetivo militar. Te invito a reflexionar.

  • ¿Por qué vuelvo a Twitter?

    La cuenta @ensayista fue suspendida, reportada por cientos de usuarios de Twitter Colombia que decidieron ejercer la censura sólo porque mi presencia les incomodaba. ¿Por qué? Nunca lo sabré, seguramente no les gustaba lo que escribía.

    La pregunta es simple: ¿No era más fácil ignorar o bloquear que reportar?

    Varias personas en Facebook, Twitter, Instagram, en este blog y vía Gmail lamentaron que sucediera algo tan lamentable, más si tenemos en cuenta que la mayoría de mis tuits estaban relacionados con libros.

    Muchas personas me pidieron que regresara y he acogido el llamado. Ahora soy @ladifunta_.

    Escogí ese nombre de usuario porque es la segunda vez que me censuran en esa red social.

  • Una autoentrevista sobre Twitter

    ¿Se le acaba de ocurrir esta entrevista?

    No, se me ocurrió mientras caminaba, soy como Freud: el cerebro me funciona mejor al aire libre, caminando, mirando flores, árboles, perros y gatos.

    ¿Le ha hecho mucha falta su cuenta de Twitter?

    Todavía no porque he escrito mucho en este blog sobre la suspensión de la cuenta, he estado muy ocupada.

    ¿Por qué cree que le suspendieron la cuenta?

    No sé y creo que nunca lo voy a saber.

    ¿Temía terminar así? ¿Echada como un perro sarnoso?

    No, creo que siempre cumplí con las normas.

    ¿Cuántas personas se unieron para deshacerse de usted?

    Supongo que muchas, estaban intentando suspender la cuenta desde 2010 y no lo habían logrado.

    ¿Qué hizo usted para ganarse el odio, el desprecio y el deseo de verla muerta de parte de tanta gente en Twitter?

    Supongo que todo tiene que ver con lo que escribía allá y con lo que escribo aquí. Es lo único que hago aparte de trabajar y descansar.

    ¿Por qué la lee tanta gente si se supone que es un ser tan insignificante?

    Esa pregunta se la tienes que hacer a quienes me leen.

    ¿Recibió muchas calumnias mientras fue usuaria de Twitter?

    Sí, muchas.

    ¿Cuáles son las más graciosas?

    Que no puedo ser una mujer, que tenemos que ser varias personas, que soy experta en social media, que me pagan por escribir, que no existo, que compraba los seguidores, que quien escribe por mí es mi mamá.

    ¿Cuántos seguidores tenía?

    Un poco más de 37.000.

    ¿Y usted a cuántos seguía?

    A menos de cincuenta.

    ¿Por qué seguía a tan poca gente?

    Porque me gustaba lo que escribían.

    A usted la insultaban más que a cualquier otra persona en Twitter. ¿Cuáles eran los insultos más frecuentes?

    En orden: fea, sin novio, insignificante, no sé escribir, nadie me lee, tengo cara de que me maté, falta de verga, la mamá de Amparo Grisales, sin vida, frustrada.

    Sus fotos son muy famosas, mucha gente las colecciona, ¿Eso le gusta?

    Claro, con esa intención las publico.

    ¿Dónde aprendió a hacerse notar?

    Es un don.

    ¿Usted cree que del odio al amor hay sólo un paso?

    Sí.

    ¿Cree que muchos tuiteros van a leer esta autoentrevista?

    Sí.

    ¿Por qué?

    Porque les gusta mi estilo.

    ¿Cómo es su estilo?

    Claro, preciso y conciso.

    ¿Pensaba dejar de usar Twitter algún día?

    Supongo que sí, siempre termino aburriéndome de las redes sociales.

    ¿Perdonó a la gente que la hizo salir de Twitter?

    Claro que sí.

    ¿Cree que sus enemigos son tan poderosos como para hacer desaparecer este blog y después hacerla desaparecer a usted?

    Espero que no, pero también sé que estamos en Colombia.

    ¿Tiene miedo?

    No.

    ¿Le teme a la muerte?

    No.

    ¿Se acoge a Dios cuando sale a la calle?

    No.

    Cuando le hicieron cerrar la cuenta en el 2010 inventaron que usted lo hizo para llamar la atención. ¿Cree que también digan que ahora usted se autosuspendió para llamar la atención?

    Es probable.

    ¿Está acostumbrada a este tipo de calumnias?

    Sí.

    ¿No le importa limpiar su nombre?

    Creo que está limpio. Una persona inteligente es capaz de ver lo que hay en el fondo de mi ser y de mi escritura si lee bien.

    ¿La han insultado algunos tuiteros en este blog?

    Sí.

    ¿Usted publica los insultos?

    Sí.

    ¿No los va a censurar?

    No, publico todos los comentarios que dejan en este blog, creo que es un derecho que se expresen.

    ¿Tenía usuarios bloqueados en Twitter?

    No.

  • Un post sobre la suspensión de mi cuenta en Twitter

    Quiero compartir con ustedes un post escrito por dos tuiteros sobre la suspensión de mi cuenta por quienes ejercen la censura en las redes sociales:

    Esta entrada es diferente de las que suelo escribir en este blog respecto a dos cosas. Primero, no concierne los temas usuales (análisis de medios, cultura y política) sino que trata de la muy reciente suspensión de la cuenta de Elsy Rosas Crespo (@ensayista), famosa pero aparentemente impopular en Colombia. Segundo, está escrita a cuatro manos con un invitado especial: Homo antonymum (@heterosinonimo).

    Ayer (12 de mayo de 2015) la cuenta de la tuitera colombiana Elsy Rosas Crespo (@ensayista) fue suspendida. Después de la suspensión, @ensayista utilizó otra cuenta (@diganmeandres_, rebautizada temporalmente @suensayista) para explicar el asunto y decir adiós. Nos habría gustado participar en el debate que se armó, pero era tarde para nosotros. Esta mañana la discusión había llegado a su fin.

    No es nuestro objetivo montar una defensa incondicional de @ensayista, pues no conocemos suficientemente ni la cuenta ni la persona detrás de ella. En efecto, a pesar de saber de su existencia desde hace más de un año, apenas la empezamos a seguir hace algunos días. Hay ciertas cosas que hemos leído que definitivamente nos molestan: los comentarios sexistas, misóginos, anti-feministas y clasistas son recurrentes, y el uso del insulto es desmedido. (Por cierto, cuentas así pululan en Colombia y no por ello son reportadas). A pesar de lo anterior, la cuenta sobresale en su diferencia en un país donde la opiniones son normalizadas y uniformes. Ciertas entradas del blog de Elsy ponen el dedo en la llaga porque la autora osa decir cosas que nadie más dice en Colombia, y aunque muchas veces la burla desdibuja la crítica, ésta no deja de ser válida. En efecto, criticar a través de la burla y el insulto personal hace parte de la cultura hegemónica colombiana. La prueba es que un Daniel Samper Ospina (@DanielSamperO) ha hecho de ella su profesión, con la diferencia que en la crítica de Samper Ospina –burda, sexista y clasista– no hay nada ni de original ni de profundo. Cabe anotar que, contrariamente a Daniel Samper, Elsy Rosas no tiene un ápice de poder.

    Pasemos a la cuestión de los mecanismos para la suspensión en Twitter. Leyendo las reglas de uso de la red vemos que cuando se reporta una cuenta hay que señalar la razón. Suponemos que ésta fue la última de las opciones listadas (“Están siendo abusivos o perjudiciales”). Sin embargo, observando la dinámica tuitera colombiana se puede fácilmente llegar a la conclusión de que muchas de las cuentas son abusivas y perjudiciales. Basta ver las cosas que escribe María Fernanda Cabal (@MariaFdaCabal), el abuso que recibe Piedad Córdoba (@piedadcordoba), o las barbaridades de tanta macabra cuenta uribista que no nombramos por puro miedo. Entonces ¿por qué se hace suspender la cuenta de @ensayista? ¿No basta simplemente con bloquearla? Esto muestra una vez más que en Colombia la idea de callar a la gente que nos fastidia –sean cuales sean las razones al origen del fastidio– sigue siendo vigente. Lo curioso es que, como lo hizo notar @jalexanderg, muchos de los defensores de la libertad de expresión en el contexto de los ataques a Charlie Hebdo probablemente están detrás de la masa de tuiteros que decidieron callarla.

    A pesar de que no compartimos muchos de sus puntos de vista, nos parece una lástima su suspensión. Gracias a esa cuenta conocimos joyas de la sátira, como la entrada de blog “Emprendedores colombianos en la red — El caso Catalina Alba” y esa frase clave de la cultura económica colombiana (“No nos dan plata pero nos dan cositas”) con las cuales estuvimos a punto, literalmente, de estallarnos de la risa.

    https://viragos.wordpress.com/2015/05/13/la-suspension-de-ensayista/

  • ¿Por qué renuncio a mi cuenta en Twitter?

    1. Porque me volvieron a reportar en masa los tuiteros colombianos que aman la paz y la reconciliación. La cuenta está suspendida desde hoy.

    2. Porque probablemente la restauren porque no he atentado contra las normas establecidas allá pero resulta que no la quiero conservar pero me fastidia la censura, escribir con la sensación de que en cualquier momento vuelva a desaparecer la cuenta porque en Colombia no es posible expresar opiniones sin ser atacado por centenares de pacifistas que prefieren atacar en masa que ignorar.

    2. Porque creo que no hay nada más que decir en esa red social.

    3. Porque renunciar también es un don.

    4. Porque la cerrada de la cuenta me sirvió para pensar que podría experimentar con la escritura en otros espacios de la red.

    5. Porque parece que tengo enemigos muy poderosos que me quieren callar y como dicen en tono coloquial en el país menos educado del mundo: no me quiero ganar una muerte pendeja.

    6. Porque la fama virtual agota y quiero descansar un poco.

    7. Porque no quiero repetir el tormento del lejano año 2010 cuando tenía “enemigos” tan poderosos como los que hicieron suspender la cuenta actual gracias a la fuerza de la manada que ante el miedo y la impotencia responden con el ataque infame que consiste en hacerle cerrar la cuenta a quien no es de su agrado, gente que confunde el poder con la violencia y el ataque en grupo con la fuerza.

    8. Porque mi familia me espera.

    Nota final:

    Si usted descansó de mí me alegro por usted.

    Si usted me extraña piense que el tiempo pasa y el corazón olvida.

    Si usted cree que soy un peligro para la sociedad tendría que haberme conocido cara a cara.

    Si mis tuits le ocasionaron algún daño espero sepa perdonarme.

    Si me olvida en menos de dos meses dese por bien servido.

    A quienes reportaron la cuenta quiero decirles que la censura es el peor atentado contra la libertad de expresión, muestra de fanatismo, intolerancia y violencia. Si se sintieron afectados por lo que escribí en mi cuenta de Twitter yo hubiera esperado que me respondieron con otra texto, no con la suspensión de la cuenta.

  • Mi amistad fallida con Estefanía Uribe Wolff

    Para comenzar citemos a uno de los escritores más nobles, justos y sencillos que he tenido el gusto de leer. Un hombre que le concedía un valor especial a la amistad y a partir de quien me guío para buscar, encontrar, tratar y apreciar a mis mejores amigos. No he logrado consolidar una amistan tan perfecta como la del buen hombre pero sigo caminando en busca de ese ideal, supongo que soñar también tiene su mérito y no tiene sentido perder la fe.

    Estas son las palabras del sabio:

    Soy muy capaz de hacer y conservar amistades raras y exquisitas. Como me ato con tanto apetito a las uniones que son de mi gusto, me muestro, me abalanzo tan ávidamente que no puedo dejar de ligarme fácilmente y de dejar huella cuando me doy. A menudo he hecho la prueba con felicidad. Para las amistades comunes soy algo estéril y frío pues mi andar no es natural si no es a toda vela; aparte de que la fortuna, al haberme acostumbrado y engolosinado desde mi juventud con una amistad única y perfecta, en verdad que de algún modo me ha hecho perder el gusto por los demás y me ha grabado en el cerebro que soy animal de compañía y no de tropa, como decía aquel clásico. También porque por naturaleza me cuesta comunicarme a medias y con disimulo, y con esa servil y desconfiada prudencia que se nos ordena en el trato con esas amistades numerosas e imperfectas; y se nos ordena principalmente en esta época en la que no se puede hablar del mundo sin peligro o falsedad.

    Montaigne

    ***

    Estefanía Uribe Wolff no ha sido una de mis grandes amistades, no fui yo quien se engolosinó con ella sino que fue ella quien no sé cómo ni de qué manera terminó ganándose mi afecto. Ella supo cultivar la amistad en una persona tan esquiva y desconfiada como yo. ¿Cómo lo hizo? No lo sé, muy pocas personas lo han conseguido, casi todas mis grandes amistades se han consolidado porque el entusiasmo parte de mí, soy yo la que tiendo a idolatrar a otro ser humano cuando descubro una particularidad suya en medio de millones de personas comunes y sin gracia.

    Ella se hizo querer, me motivó a leer su libro, me escribió mensajes llenos de afecto, me convirtió en su confidente y varias veces me llamó para compartir sus momentos felices o sus momentos de tristeza. Siempre estuve dispuesta a oírla y creo que la traté con respeto y consideración. Esa es la sensación que me queda.

    Un día cualquiera ella decidió renunciar a mi amistad y a medida que pasa el tiempo se pone más agresiva. Con las injurias que me envió ayer por escrito y en público trataré de componer un poema que sintetice el tipo de persona que soy ante sus ojos. Lamento de verdad haber causado tanto desprecio en una persona a la que llegué a ver en algún momento como una buena amiga:

    Elsy, una persona totalmente boba, tal y como es, manejada a mi antojo.

    A mí me causa profunda conmiseración.

    Jura que la atacaré y que soy su enemiga.

    Cotitas. No es nada. Pobre.

    Le tengo gran lástima por eso a la pobre y, aunque siga, una criatura de esas solo merece. Pura conmiseración, y pecao, ¡qué pecao de Elsy!

    Le tengo gran lástima por eso a la pobre y, aunque siga, una criatura de esas solo merece. a misma Elsy que, qué pecao, ya cayó en bajezas que solo hablan mal de ella.

    Tan poquita cosa, predecible, débil, desesperada.

    Nunca esperé en mi vida que @ensayista se pusiera en la posición de víctima mía, ¡y todo por un unfollow! Me da muchísima risa esto…

    Porque Elsy necesita mucho amor y ahora siento que se lo debo entre la lástima y la vergüenza que me causa.

    Eso. Estamos gozando con tu “inteligencia”.

  • Lo que me gusta del Manifiesto de Marina Abramovic

    Manifiesto de la vida de un artista:

    CONDUCTA DE VIDA DE UN ARTISTA

    Un artista no debe mentirse a sí mismo ni a los demás

    Un artista no debe robar las ideas del otro artista

    Un artista no debe ponerse en peligro a sí mismos o en relación con el mercado del arte

    Un artista no debe matar a otro ser humano

    Un artista no se debe convertir en un ídolo

    RELACIÓN DE UN ARTISTA CON SU VIDA AMOROSA

    Un artista debe evitar enamorarse de otro artista

    RELACIÓN DE UN ARTISTA CON LO ERÓTICO

    Un artista debe desarrollar un punto de vista erótico en el mundo

    Un artista debe ser erótico

    RELACIÓN DE UN ARTISTA CON LA DEPRESIÓN

    Un artista no debe estar deprimido

    La depresión es una enfermedad y debe ser curada

    La depresión no es productiva para un artista

    RELACIÓN DE UN ARTISTA CON EL SUICIDIO

    El suicidio es un crimen contra la vida

    Un artista no deberá cometer suicidio

    RELACIÓN DE UN ARTISTA CON LA INSPIRACIÓN

    Un artista debe mirar profundamente dentro de sí mismos en busca de inspiración

    Cuanto más profundo se ve dentro de sí mismos, más universal llegará a ser

    El artista es universo

    RELACIÓN DE UN ARTISTA CON EL AUTO-CONTROL

    El artista debe tener total auto-control sobre su trabajo

    RELACIÓN DE UN ARTISTA CON LA TRANSPARENCIA

    El artista debe dar y recibir al mismo tiempo

    Transparencia significa receptividad

    Transparencia significa dar

    RELACIÓN DE UN ARTISTA CON EL SÍMBOLO

    Un artista crea sus propios símbolos

    Los símbolos son un lenguaje de artistas

    El lenguaje debe ser traducido

    A veces es difícil encontrar la clave

    RELACIÓN DE UN ARTISTA CON EL SILENCIO

    Un artista tiene que entender el silencio

    Un artista tiene que crear un espacio de silencio para entrar en su obra

    El silencio es como una isla en medio de un océano turbulento

    RELACIÓN DE UN ARTISTA CON LA SOLEDAD

    Un artista debe darse tiempo para los largos períodos de soledad

    La soledad es extremadamente importante

    Lejos del estudio

    Lejos de la familia

    Lejos de los amigos

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