La mejor película de Woody Allen que recuerdo es Match Point, la única que me gusta de verdad entre las que he visto. La única novela de Ricardo Silva que intenté terminar fue El hombre de los mil nombres. Woody Allen es deliberadamente gracioso en el cine y Ricardo Silva Romero en la literatura. De cuarenta chistes sumados entre el cineasta y el novelista sólo me divierten dos, cuatro me molestan porque no son graciosos (me hacen recordar al protagonista de Pescador de ilusiones, de Terry Guilliam, mientras ve una comedia típica norteamericana y se enfurece pensando que no es graciosa y se tortura viendo que no es graciosa y dice que hay que verla para darse cuenta de que no es graciosa). En conclusión, no me divierte el humor deliberado de Woody Allen ni de Ricardo Silva Romero.

Ricardo Silva Romero escribió una biografía sobre Woody Allen, la biografia también rebosa de chistes que me molestan porque no son graciosos. La vida de Woody Allen me parece más divertida que sus películas, espero que la vida de Ricardo Silva Romero lo sea tanto como la de Woody Allen (a quien espero estudiar en profundidad a partir de la lecturas de biógrafos que no sean deliberadamente graciosos).

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