Una obra de arte crece con su repetida contemplación. Una verdad indiscutible.
Esta verdad se evidencia de manera más efectiva con el cine que con la literatura -particularmente con la narrativa-. Pura cuestión de tiempo: una película se puede ver hasta tres veces seguidas, una novela puede ser muy buena pero difícilmente se puede leer dos veces en una sola sesión, sin pausas, sin interrupciones ni interferencias.
El gran problema de los críticos de cine de blog radica en que ven películas como Lolita, de Stanley Kubrick o Repulsión, de Roman Polanski, y sin previa reflexión se lanzan al teclado como bestias sedientas de aprobación al decir que estas películas no son la gran cosa, no ven cuál es el escándalo, sólo porque se trata de directores reconocidos bla bla bla.
Resulta que estas obras se comprenden mejor cuando el espectador tiene la paciencia suficiente para verlas varias veces desde perspectivas diferentes y además se da el lujo de pensar en ellas, de volver a verlas después de meses, años, para comprenderlas mejor, para tratar de entender en qué radica su grandeza.
A continuación, la crítica de un crítico que no ha visto Lolita más de dos veces:
http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article845.html
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