Hace un año, cuatro días antes de la muerte de Javier, ignoraba lo que significa perder a un ser querido. La muerte nos cambia, nos permite ver nuevas perspectivas de la vida, vivimos la muerte según la idea que tenemos de la vida, a mí la vida ahora me parece más llevadera porque sé que en cualquier momento se acaba, sin que esté esferma o sea una anciana. Hace un año éramos una familia inocente, pensábamos que éramos eternos, ahora vivimos con la certeza de que estamos en la mira, de que se vive y se muere como si fuera un juego de azar, quién será el siguiente, cómo viviremos las próximas muertes, no lo sabemos pero creemos que somos menos inocentes.

Hasta hace un año entendí la profundidad de la frase: "quedaremos eternamente agradecidos con la asistencia a este acto piadoso". Ninguno de los bloggers nos acompañó personalmente, pero mientras viva recordaré con especial afecto las palabras de JuanK, de Juan Carlos Devicenzi, de Aleah_2010 y los maravillosos email de Diariodeunpasado, ojalá yo tuviera tanto corazón para consolar las almas de los dolientes.

Un saludo

Elsy