A mis profesores de primaria no los recuerdo, no sé ni el nombre de aquella maravillosa mujer -porque tuvo que haber sido una mujer- esa Maestra que me enseñó a leer y a escribir, la que me llevó a comprender la profundidad de palabras en apariencia sencillas como madre, amor y libertad. A los de bachillerato sí los recuerdo, llegué a apreciarlos tanto que cuando estaba en noveno decidi renunciar a la educación formal porque sabía que esos profesores eran muy mentirosos, yo sabía más que algunos de ellos, los mejores que tuve fueron los de español, por supuesto, por ellos terminé leyendo literatura y aprendiendo poemas de memoria. A la universidad llegué muy prevenida, en bachillerato dejé de creer en el conocimiento y la sabiduría que podría recibir de mis Maestros, un semestre fue suficiente para decidir no volver a estudiar.... pasaron seis años y mi hermana se encargó de que yo regresara a las aulas porque es un hecho, decía ella y ahora lo digo yo, que si un lector no tiene títulos para mostrar no tiene derecho a abrir la boca para hablar de temas serios, es persona poco digna de confianza por ignorante y parcializada. Volví a la Universidad por un título profesional y ahora soy Profesional en Estudios Literarios. Estudiando literatura me reí de lo lindo viendo cómo analizaban a Dostoievski, a Milton y a Flaubert, mis profesores eran críticos y poetas reconocidos, gente de mundo, gente inteligente, egresada de reconocidas instituciones académicas. Los que tenían más títulos y más reconocimientos no eran precisamente los mejores. Allá suponen que si un rusa habla sobre literatura rusa esa es la Verdad sobre la literatura rusa: niños, Dostoievski es un fraude y Pushkin un Maestro, repitan conmigo; si un poeta habla sobre poesía él nos enseñaría a comprender a los poetas, si una italiana habla sobre Dante, ese es el Dante que debemos conocer, si una profesora egresada de la Sorbona exagera el francés como Julito exagera el inglés, es porque así se pronuncia el francés. Ser egresada de la Nacional es más grato que estudiar en la Nacional. Lo que mejor aprendí en la universidad es que no vale la pena hacer preguntas, los profesores son especialistas en no responder, lo máximo que le explican al estudiante inquieto es que la pregunta es muy interesante. De la maestría no hablemos porque está sí me gustó mucho y la nota no pretende ser una oda al Maestro.

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