La mejor carrera de la mujer es el matrimonio y toda relación amorosa entre un hombre y una mujer debe terminar, de manera incuestionable, en matrimonio o convivencia, eso es lo más natural, lo normal. Con el matrimonio llega la segunda gran realización de la mujer: ser una madre, amorosa y buena, tan dulce como la madre de Nuestro Salvador. Si un hombre y una mujer tienen una relación amorosa que se ha extendido por más de cuatro años, la sociedad entera se encarga de recordarles que no hay que hacerle perder el tiempo a la pareja, porque lo natural no es el amor sino la convivencia y no hay que esperar tanto porque los noviazgos largos no auguran buenos matrimonios y la gente mayor de treinta tiene pocas posibilidades de casarse, es gente sospechosa, anormal, con problemas para intereactuar con los demás.

Parece que la mayoría de las mujeres tienen como imperativo categórico el siguiente postulado: cuando crezcas debes casarte y siendo soltera o casada deber luchar sin tregua para que la demás gente se case, una relación sin futuro es una relación en la que sólo se busca estar con la otra persona sin fines de copropiedad o reproducción. Las parejas que no caminan de la mano, como diciendo "esto es mío", es gente que no se quiere comprometer.

Conclusiones:

1. Las que se quieren casar son las mujeres.

2. Como el matrimonio y la maternidad deben ser experiencias muy frustrantes, por poco originales, las mujeres casadas con hijos luchan sin tregua para que hombres y mujeres solteros vivan la experiencia más importante de la vida. He ahí, la condición perversa de la naturaleza humana.

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