Parece que muchas madres le enseñan canciones a sus hijos. Si la madre es joven, bonita, alegre y le gustan los niños, cuando el niño sea adulto recordará a su madre como a la señora que le enseñaba canciones como sin quererlo. Cuando la madre muera bastará cruzarse con la música para recordarla, no será complicado, se trata de música popular, como tiene que ser. Recordar muertos al son de música alegre no siempre es gracioso pero supongo que es preferible sufrir recordando buenos momentos que días amargos con gente muy seria. En mi casa la señora canta y baila y el señor compra música, equipo de sonido y goza viendo cantar y bailar. Es gracioso que los niños sean testigos de los juegos de los grandes y que ellos, cuando crezcan, también sean amigos de enseñar a cantar y a bailar a los niños que van llegando. Una familia feliz, sin duda.
Mis sobrinos mayores no tienen hijos todavía, no sabemos si esperan tenerlos o no. La señora dice que no los tendrán porque el padre, su hijo, les ha dicho que no es buena idea: hay que vivir la juventud, no adquirir responsabilidades de adulto siendo todavía un joven. Yo le digo que los muchachos no hacen lo que les dicen los padres sino que siguen los consejos de los amigos y en cuanto a los consejos de los padres, pesan por igual los del padre que los de la madre y a medida que uno se va haciendo viejo recuerda con más claridad los consejos de los padres. Los amigos pasan, los hijos llegan o no, supongo que lo más valioso que se le brinda a un niño son las alegrías de la infancia.

